GRAYSON Tomo aire, coraje, impulso y sobre todo me armo de tolerancia antes de entrar a la sala. La vida del policía jamás ha sido fácil. Menos aún el trabajo del policía, que te agobia hasta en tus más profundos sueños. Es malditamente complicado por no decir casi imposible blindarse por fuera, jugar un papel frente a la mierda de gente que aguarda ser interrogada en un salón de dos por dos y dejar por dentro que tu cuerpo se inunde de rabia, odio e impotencia pero nunca exteriorizarlo. Tu mente y tu corazón penden de un hilo emocional demasiado delgado, fino, quebradizo que permanentemente requiere sostén psicológico para no irnos al demonio junto a los jodidos criminales. Fui sargento de la policía. Fui un alto rango en la DEA. Trabajé treinta y cinco años como servidor de mi p

