—¡Oh! Cuanto me alegra oírlo hablar de esa manera tan comprometida en lo que respecta a mi pequeña Aurora…— admitió caminando un par de pasos para irse a sentar al lado de su amiga —… ¿Podría usted decirle a esa muchachita consentida que su antigua protectora ha venido solo para verla y cerciorarse de que se encuentre realmente bien? Verá, me he enterado de todo lo ocurrido y tenía miedo de que algo llegara a necesitar. Siempre ha sido frágil e inocente. Todavía no me perdono el no haber desconfiado jamás de esa mala persona. Fue la única respuesta que Sor Ester se dignó a darle. Una respuesta que a Mateo le supo a mentira. Por la forma tan simple de decir aquello, para él era demasiado sospechoso que admitiera toda su culpa con tanta liviandad. Se preguntó qué tanto estaba ocultando esa

