WASHINGTON Evan había cometido un error y uno grande. Subestimar a Allen. Era un maldito que no se medía ni pensaba las cosas y dado su posición en desventaja delante de él haría lo que tuviera que hacer para acabar con Evan de una jodida vez. Chuck sabía que si sacaba al actual candidato al senado no habría posibilidad para los demócratas de ganar, quienes llevaban mucho tiempo escribiendo la historia de Evan y preparándolo para una inminente victoria. Iba a perder si le dejaba jugar. Una cena prestigiosa como esa era un buen momento para sacar a la luz sus más sucias prendas, especialmente aquellas manchadas que Evan se había encargado de esconder de la mejor forma posible, pero él había encontrado para su buena suerte. Necesitaba dar un golpe devastador del que el americano nunca

