—No bromees con eso. Abby se puso de pie cuando se dio cuenta que él la había soltado. No pudo negar que su corazón se encogió al escucharlo decir esas palabras, pero no quería ilusionarse al final. Debía trabajar en tener una confianza en sí misma mayor. No es que dudara en que alguien podría amarla, si no dudaba en que Evan con su frialdad inicial lograra sentir algo por ella. Aceptaba que en Toronto habían dado un salto enorme a la relación, pero eso no quería decir que tenía algo seguro. —¿Sobre qué?—preguntó Evan mirándola con el ceño fruncido. Los ojos de Abby tenían toda clase de sentimientos confusos que él no podía traducir. Le encantaba ver su linda mirada, pero no cuando estaba llena de ese sentimiento de duda que si era muy notable. —Sobre tus sentimientos. No me importa

