No más

1033 Palabras
Grillo y Tamara decidieron darle algo de seguridad a Brianne. Para ello, fueron los dos a su casa, lo cual tuvieron que investigar porque no son sociópatas como cierta actriz de acción que había estado mezclando pastillas y alcohol, y pensó que el jacuzzi era una buena opción en algún punto. Yuri entendía que necesitaba tomar un respiro, relajarse y pensar con la cabeza fría, pero no podía dejar de pensar que, si se moría en ese momento, no se darían cuenta de nada hasta la mañana siguiente. Grillo, por otro lado, estaba viendo a la mujer con la que impulsivamente había soñado una vida que no existiría nunca, porque Brianne no lo amaba. Brianne había sido un momento. Tamara la consolaba mientras él discutía en la habitación de al lado con Vanessa lo que estuviese sucediendo con Yuri. —Grillo, voy a ir a verla mañana temprano, porque no es parte de mi trabajo ser su niñera. Tengo dos adolescentes —le recuerda—. Horribles, por si te interesa saber, que necesitan una mamá que se está divorciando por segunda vez de un imbécil. Si me pudiesen cobrar daños emocionales, ya me los estarían cobrando. Ahora estoy haciendo pancakes, bueno, la mierda que se pone en una taza de hornear porque alguno de estos imbéciles miniatura me ofreció como para ser su mamá pastelera. No tengo tiempo para el drama que están generando ustedes dos, no tengo tiempo para acosar a tu culo de la semana, Grillo. Me disculparé con Tamara, fue un pésimo movimiento, pero si Yuri decidió acosar a esa imbécil que no sabe que la vas a dejar con el culo al aire, es cosa de Yuri. Bye, hablaré con mi clienta en la mañana. Yuri estaba por tomarse una segunda pastilla porque sentía la taquicardia potente, a punto de explotarle el pecho. La expresión de terror de Brianne al notar el auto, corriendo mientras ella se bajaba y caminaba tranquila, los gritos horrorizados de la joven… todo le llenaba la cabeza. Tamara hacía todo lo posible por convencer a Brianne de no ponerle medidas cautelares a Grillo ni a Yuri. Aclaró que tendría seguridad 24/7 hasta que resolviera el asunto, e incluso pagarían por terapia psicológica. —La… ruptura no está siendo fácil para Yuri. —¿Y me culpa? —pregunta Brianne—. Tú tienes novia, dejaste tu trabajo para venir a besarme. —Y tú me besaste de vuelta. Incluso cuando apagaron las luces sentí tu mano tocando mis partes personales y privadas —responde con una sonrisa coqueta. Tamara niega con la cabeza, reprendiéndolo por intentar ligar en ese momento. —Dile a tu novia que lo siento muchísimo y que ya te dije que no quiero nada contigo. —No dijiste eso. Dijiste que no querías salir con alguien con novia, y yo estoy en serio en dejar a la novia. —Y ella me quiere matar ahora. —Ya que estoy aquí, ¿será que la próxima vez que interactuemos pueda ser con comida en un restaurante bonito, como adultos que se están cortejando? —¡No! —responden las dos mujeres al unísono. —Brianne, hay química, no debería dejarla ir solo porque esté en proceso de separación. —Grillo, vámonos. —Muchas gracias, Tamara, pareces una mujer razonable. Dime cómo funciona esto con su relación. —Trabajo con él, no con sus genitales ni con partes ridículas de su cuerpo —responde, y la mujer sonríe. —Gracias, mi cuñado va a venir por mí. —La seguridad no va a dejarte, y este es mi número, puedes llamarme —responde Tamara. Grillo se despidió con un beso en la mejilla y un abrazo ridículamente largo. Las dos mujeres negaron con la cabeza y se rieron de él mientras se despedían. Tamara le aseguró que sí había sido una ruptura difícil de gestionar, y Brianne agregó que ninguna mujer está loca por un hombre: los hombres tienen el superpoder de convertirte en la loca de su historia. Grillo escuchó el comentario y volvió a llamar a Yuri. Luego le dijo a Tamara que tenían que tomar rides diferentes porque iba a casa de la joven; si Vanessa no podía ir, alguien tenía que hacerlo. Tamara decidió llevarlo porque, mientras esperaba que le mandaran un auto y un chofer, sería horrible que algo pasara. Grillo continuó llamando. Ella quería tomar la llamada, pero el cuerpo empezaba a pesarle. No recordaba cuántas pastillas se había tomado, y ya no era tan fácil salir del agua. De todas maneras, lo intentó con todo lo que pudo hasta que salió. Se arrastró por el suelo y fue hacia la mesita en la que estaba el teléfono. Tomó la llamada de Grillo. —Estoy… bien, quiero estar sola. —Necesitamos hablar de tu acoso a Brianne. —No puedo hablar, me acabo de tomar mi medicina… para dormir. —Grillo notó que su voz no era la de siempre y no dijo nada más que iría. Yuri finalizó la llamada y fue por la botella de bourbon. Le dio un sorbo largo antes de acostarse en el borde del jacuzzi, metió un pie dentro del agua, dio otro sorbo largo y sucumbió al sueño. Cerró los ojos, escuchó la botella golpeando contra el suelo y se imaginó los vidrios, pero estaba demasiado cansada. De alguna forma sentía más agua, pero no quería abrir los ojos, no podía, y no tenía ganas de abrirlos. Se soltó del borde, se fue resbalando poco a poco y no le importó. Yuri había hecho algo con su cuerpo y sumente que no se había permitido en años. Simplemente se dejó ir, se liberó y se tranquilizó. No sentía nada. La tormenta en su cabeza ya no existía, ni el dolor en supecho o en su cuerpo, solo... silencio. Huele a maratón, ya saben las reglas. Cinco comentarios de lectoras diferentes Les ayudo dejándole preguntas: ¿Sobrevivie Yuri o no? ¿Está manipulando? ¿Grillo se queda después de esto o se va? ¿Qué con Brianne le dará una oportunidad a Grillo? ¿Qué opinan de la Vanessa esta? Nos vemos en dos horas con el siguiente capítulo.
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