El despacho en el que Amanda se encontraba en ese momento, no le resultaba desconocido. Había sido la oficina del que fue durante mucho tiempo su jefe y mentor, Gonzalo Prado. Pero ahora le pertenecía a alguien más. Malena Monsálvez era la nueva editora en El Informante. Ese era su primer día en el periódico y eligió conocer a cada uno de los integrantes del staff individualmente, en lugar de realizar una reunión general. La observó por momentos. Era una mujer elegante, de treinta y nueve años. Tenía una contextura delgada, cabello platinado corto y ojos marrones de mirada impasible. Se veía como alguien bastante accesible, al menos a primera vista. — ¡Es todo un placer conocerte, Amanda! — le dijo, una vez que tomó asiento frente a ella. — He escuchado hablar mucho sobre ti. — ¡Qué pe

