Toci por cuarta vez en el balde qué Aiden me había traído vomitando solo saliva, no comía nada hace dos semanas, todo me daba asco y ganas de vomitar, Aiden entro al cuarto y se sentó en el borde de la cama, apoyando su mano derecha en mis piernas cubiertas por las sabanas __Como te sientes preciosa?__ pregunto sobando mi pierna, sonrei débilmente, me sentia del asco, esto de estar enferma no me gustaba nada __Bien__ dije tapándome hasta el cuello, no tenia fuerzas ni siquiera para hablar con el, o con cualquier otra persona, solo necesitaba dormir y despertarme cuando me sintiera mejor __No sabes mentir Sam__ dijo negando con la cabeza, de pronto tocaron la puerta y Aiden me lanzo una mirada de advertencia, fruncí mi ceño al ver que dejo entrar a un hombre de unos 40 años con una male

