Me senté en el sofá y la culpa comenzó a hacerse notar. Había actuado irracionalmente bajo suposiciones, sacando conjeturas sin base y juzgándolo por una estúpida llamada. Me levanté con poco valor, pero decidida, subí las escaleras y cada peldaño se sintió lleno de vidrios y hojillas oxidadas... Llegué a la habitación y al cruzar el marco de la entrada lo vi acostado tapando sus ojos con uno de sus brazos. Me acerqué dudosa a la cama, luego de varias respiraciones profundas poco convincentes para mis pulmones, comencé a hablar. —Cielo, me equivoqué. Me dejé llevar por los celos y suposiciones sin base... ¿Me perdonas? Levantó un poco su brazo y me miró con un ojo. Casi podía intuir que su ceja estaba alzada de forma pedante y odiosa. —No te creía tan celosa. —No sabía que podía ser t

