Días más tarde, ya habían pasado dos meses desde que mamá se había ido al hotel de Legrand y Liss seguía yendo a la universidad de San Cosme. Papá no había levantado su mano de nuevo hacia mí y luego de la horrible reprimenda que recibí, todo quedó en el olvido. El castigo me lo levantó días después y volví a tener mi laptop y mi celular, mi privacidad regresó y pude retomar mis actividades cotidianas sin problemas. Aunque cumplió su palabra, me retiró de la academia de artes... Así que por las tardes solo iría al hotel para ganar un poco de dinero. En la escuela nos dieron los resultados de las pruebas de ingreso al sistema de universidades públicas y mi puntaje fue tan alto que quedé en varias universidades y podía elegir desde filosofía y comunicación hasta mi preciada artes. La felic

