Fernando despertó junto a la mujer que lo tiene loco, ella está abrazándolo con su pierna encima de él, la ve por unos minutos aun con su cabello revuelto es encantadora, acaricia su rostro, despertándola. —Buenos días, dormilona. —No me digas que estamos en el siguiente día, no puede ser, mi madre ha de estar preocupada. —No te preocupes, le avise que estarías conmigo. —Piensas en todo, igual tengo que ir a trabajar. —Avise que no llegarías hoy. —¿Qué? Claro que iré. —Tu marido está de regreso y lo tienes que atender. —¡¡Mi marido!! Tu ya no eres mi marido, recuerda que me abandonaste y ahora estoy en trámite de divorcio. —Mañana mismo iremos a cancelar ese divorcio. Dúchate, porque saldremos. —Ya te dije que iré a trabajar. Fernando la envuelve en sus brazos y la coloca debajo

