Keyla A la mañana siguiente, estoy en el parqué que está cerca de la Universidad haciendo ejercicio con Rachel y Renata, primero corrimos unas cuantas cuadras y luego nos venimos aquí. La pase bien, ya necesitaba ejercitarme un poco. Me inclinó hasta tocar la puntas de mi pie con facilidad y hago lo mismo con el otro. —¿Cómo pueden hacer eso? —nos dice Renata. Rachel y yo nos reímos al ver como intenta estirar pero termina tirada en el pasto. —Mierda —se queja— no se rían, no es gracioso. —De hecho es gracioso. Y sobre lo otro ya verás que con práctica podrás llegar a tocar tus pies, con Keyla lo aprendimos hacer cuando éramos unas niñas—dice para mostrar como lo hace con facilidad. —Dudo que algún día lo pueda lograr—sacude su ropa que está llena de pasto. Río negando con la ca

