Keyla Owen simplemente me mira con su estúpida sonrisa arrogante, juro que en estos momentos quiero que un árbol le caiga encima. Mi enojo empieza a crecer rápidamente, ¿por que carajo tuve que mostrarme deseosa por ese maldito besó?, lo único que logre es que el se vengara. Estoy apuntó de mandarlo a la mierda, cuando llega Sam: —Owen tengo sed —dice la pequeña. Ella me mira y le sonrió. El idiota(si volvió a ser el idiota) saca una botella de agua de la mochila y se la entrega. —Ten, con cuidado no vayas a mojar el yeso. Ella asiente y toma el agua, luego le vuelve a entregar la botella. —¿Puedo volver a jugar? —Claro que si. La niña rápidamente se da la vuelta y corre de nuevo a los juegos. Es tan hermosa Sam, una dulzura, que pena que no pueda decir lo mismo del patán de su

