Keyla Si mi madre estuviera aquí seguramente me hubiera dado un sermón por no querer ir a clases, pero la verdad es que no me siento con las verdaderas fuerzas para hacerlo. Lo único que quiero es poder encontrarla. A si que decidida toco la puerta de la dirección y esperó a que me atiendan. —Adelanté —pronuncia una voz fuerte del otro lado de la puerta. Luego de mis luz verde para entrar, abro la puerta y entró. Del otro lado del escritorio se encuentra el director Chávez. Es un hombre de treinta años, cuerpo muy bien ejercitado, piel morena, con un cabello castaño y ojos miel muy claros. Levanta la mirada de las hojas esparcidas por todo su escritorio y me sonríe. —Señorita Bos, que sorpresa verla por aquí —Dice con su voz grave y masculina. Me sorprendo que recuerde mi a

