Le toma un par de segundos reaccionar, da un brinco y se lanza al hombre frente a ella.
─¿que haces aqui? ─lo abraza con fuerza. ─esperaba todo, menos ver a mi hermanito aqui...
─Mamá me dijo que me necesitas, así que... aqui estoy. ─hace un barrido visual con una gran sonrisa. ─te vez hermosa.
─¿Dónde está mamá? ─no puede dejar de sonreír.
─Está en casa, y es por eso que yo estoy aquí. ¿qué es lo que pasa?, ¿porqué hay personas custodiando la casa, hombres armados y de actitud extraña, ¿estás en problemas? ─se nota preocupado.
─¿hombres armados? ─pregunta a lo que su hermano asiente, aún más escéptico que ella. ─ven conmigo. ─dice saliendo con el del consultorio.
Atraviesa todo el hospital hasta llegar al área cerrada, donde no tardan en impedirle el paso.
─Necesita autorización para entrar y lo sabe. ─dice uno de los hombres de Jenko. ─usted lo sabe. ─dice mirando a Diana.
─Él es mi hermano, es de confianza. No representa un riesgo. ─insiste.
─Si el señor Jenko no lo autoriza, eso no será posible. ─vuelve a responder.
Saca su teléfono y le escribe a Antoon, quien no tarda en aparecer y abordar a los hombres de seguridad.
─Déjenlos pasar. ─dice y fácilmente se apartan.
─¿Qué es lo que sucede?, ¿por que hay hombres custodiando mi casa, hombres armados? ─pregunta molesta.
─Anton Hochner. ─tiende su mano, pese a verlo del brazo de Diana, no se apresura a sacar conclusiones y se presenta.
─Derek Foster. ─tiende su mano, aun inexpresivo.
Anton suelta un suspiro de alivio casi inaudible.
─Sé que la familia de mi cuñada está protegida, pero... ¿tus padres?, al estar aquí, ser parte de...
─No son escoltas. ─niega con la cabeza Derek. ─son hombres con armas e informales. ─insiste con cierta familiaridad.
─Vengan conmigo.─dice llevándolos con su padre.
Marco al ver a su hijo con Diana a la defensiva, se levanta, busca con la mirada a Jenko, por lo que este se acerca a él.
─Hay hombres armados fuera de su casa, ¿por qué? ─pregunta disimulando su molestia Anton.
─Los envié yo. ─dice Jenko antes de que Marco pueda siquiera decir algo.
─¿porqué? ─insiste Diana, está molesta, pero Derek la contiene, quiere escuchar toda la explicación.
─Por él. ─señala Jenko a Anton, quien no disimula su asombro.
─¿por mi? ─voltea a verlo.
─¿Porqué por él? ─pregunta Derek a la defensiva mirando a Anton.
─Le dijiste a Marco que estabas enamorado de la señorita Foster, si ella es un eslabón débil en tu vida, debe ser protegido. ─dice avergonzando a Diana y a Anton al mismo tiempo.
Marco aunque intenta disimular una sonrisa, no lo consigue, el único que no entiende qué pasa allí es Derek.
La mirada acusadora y escéptica de Derek se posa sobre Diana a tal punto de hacer que se sienta incómoda.
─¿Diana? ─enarca una ceja dejando clara su posición de hermano protector.
─mm... ─su mirada baila entre los presentes. No hay una explicación, cómo explica que esta enamorada de alguien que aún no le ha pedido ser nada, sin embargo ahora parece que su vida peligra por ello.
─Los dejamos solos, será mejor así. ─dice Marco, mientras se aleja con Jenko, solo ven como Anton toma postura rígida por estrés.
Tras unos segundos de silencio, Anton decide romper el silencio.
─De buenas intenciones está lleno el infierno. ─dice dejando salir el poco aire que conservaba dentro de sí.
─¿Eh? ─suelta confundido Derek.
Diana, pasa de estar molesta e incomoda, a graciosamente avergonzada por la manera en la que actúa Anton, se nota que está muy por fuera de su zona de confort.
─Diana es la mujer más asombrosa, valiente y admirable que conozco. ─dice mirando fijamente a Diana, quien no ha parpadeado desde que él empezó a hablar. ─Lo que ha despertado en mí sentimientos antes desconocidos, pero agradables...
─Wow. ─hace un puchero gracioso mirando a su hermana. ─Yo solo habría dicho, "me gusta tu hermana" ─asiente con con una sonrisa, pero... lo que dijiste se escucha mejor. ─rie rompiendo la tensión.
Inmediatamente abraza a Anton, quien deja su lado tenso y logra relajarse también.
─¿qué es lo que pasó?, ¿porque mis padres necesitan resguardo? ─pregunta retomando el tema de los hombres fuera de casa.
─Eso es más complicado de lo que parece. ─dice con la seriedad que lo amerita.
─Tengo amigos que pueden ayudar, son personas de confianza. ─mira a Diana quien asiente. ─pero debo saber de quién, o de que proteger a mis padres. ─insiste.
Empiezan a caminar por los pasillos del área cerrada mientras hablan.
─Por ahora, lo único que sabemos es que debemos mantener la vigilancia constante, ya perdimos personas importantes por estar a ciegas, mientras la investigación policial sigue, solo podemos cuidarnos y cuidar a los nuestros. ─insiste. ─cualquier ayuda nos vendría bien...
─¿Foster? ─dice Madeleine desde el otro lado de la sala.
─¿Mills? ─se emociona al verla, tanto o más de lo que ella lo está mientras camina hacia él.
─¿Qué haces aquí?, creí que estabas en servicio hasta el año que viene, eres la última persona que esperaba ver, y menos... ¿aquí? ─mira a todos lados buscando a su acompañante.
─Mi hermana está aquí, pasaron algunas cosas, y...
─Ella es Diana, mi hermana. ─la toma por la cintura, la presenta como su tesoro más preciado, no hay persona más orgullosa que él en ese momento.
─Ya la conozco. ─sonríe. ─eres la médico de la esposa de Alejandro, ¿verdad? ─dice, y ella asiente.
─No sabia que..., ustedes se conocían. ─se incluye Anton en la extraña pero muy familiar conversación.
─Del ejército, ella atendió una de mis heridas en un campamento hace unos años, desde entonces somo amigos. ─dice Derek con emoción contagiosa.
─Eso no es todo... le gusta evadir el crédito de sus buenas acciones. ─sonríe sin poder quitarle la mirada de encima. ─Él me sacó de una situación difícil en la selva del amazonas, así que... nos ayudamos mutuamente. ─sonríe abrazándolo.
─Entonces, ustedes dos... ─señala Diana a Madeleine, mirando minuciosamente a su hermano.
─¡¿qué?!, ¡no!, no, no, no, no. ─dice Derek, y ríen a carcajadas los dos.
─No, solo somos buenos amigos, es todo. ─confirma Madeleine.
Las risa pueden escucharse por todos los pasillos, lo que los hace sentir incómodos de inmediato, al recordar donde están.
─Lo siento. ─se disculpa Derek, mientras Madeleine niega con la cabeza avergonzada.
─Esta bien... ─suspira Anton. ─en este lado del hospital se respira tanta tristeza, que reir un poco no le viene mal a nadie, ya había olvidado cómo se sentía hacerlo de manera genuina. ─suspiró negando con su cabeza.
─Ha pasado tanto tiempo, y tan poco a la vez, que es imposible darnos cuenta. ─suspira Diana.
─¿Es sobre la chica que se casó recién? ─pregunta su hermano, a lo que ella asiente.
─Lamento lo de tu hermano. ─da un par de palmadas en el hombro a Anton, él solo asiente en respuesta.
─Su esposa pasa momento difíciles, y ha sido así por una tiempo. ─dice Madeleine, recordar lo mucho que él la protegía, la manera casi religiosa en la que Alejandro veía por ella, la hace darse cuenta de lo mucho que ella sufre.
─Ven, te presentare a mi hermano. ─toma Madeleine de la muñeca a Derek llevándoselo con ella.
─Iré a...
─Quiero que hablemos. ─dice Anton tomando la mano de Diana.
─Si es por lo que dijiste con respecto a Evelyn, lo entiendo. ─suspira resignada. ─sé lo que haces, y porqué lo haces, así que... ─Entra a la habitación de él. ─mejor déjame hacerte una lista de las cosas que puedes y no consumir mientras...
─Me aterra llevarte conmigo. ─dice cerrando la puerta tras él, quedándose los dos en la habitación. ─No puedo perderte.