Narrador omnisciente:
Amaneció y el castaño se encontraba tirado en su sofá, rodeado de botellas de licor vacías, inconciente y apestando a alcohol.
Yoongi ingresó a la casa, claro que siendo de confianza entra fácilmente. Caminó el largo pasillo cerrado hasta que dió con la sala.
— ¿Otra vez? — preguntó al aire, suspiró y se acercó a su amigo.
Movió el hombro de Taehyung pero no obtuvo respuesta, frunció el ceño y recibió su pulso.
Estaba débil, se preocupó así que miró las botellas tiradas por la sala.
Eran muchas, pero llamó su atención las tabletas de pastillas vacías que yacían en la mano de Taehyung.
— no, no, no... — murmuró asustado, Taehyung estaba casi muerto y Yoongi comenzaba a asustarse.
Tomó a Taehyung en brazos con toda su fuerza, sin importarle que luego le duela la cintura por tanto peso. Sacó a Taehyung de la casa y lo subió en su auto.
— Maldición — masculló y a toda prisa condujo hacia el hospital.
A pesar de los meses que pasaron, Taehyung seguía culpandose por la muerte de Im JaeKyun.
Cinco meses exactos se cumplían hoy, Taehyung recordó en la mañana que ella falleció con cuatro meses de embarazo. Hoy más o menos se cumplirian nueve, hoy más que nunca le dolía.
Ella debería estar con un vientre enorme, su bebé debería estar por nacer.
Ambos deberían estar felices por su llegada.
Pero eso no pasó, porque Taehyung la mató.
Hoy Taehyung decidió que no merecía vivir, no sin ella, que a pesar de no sentir amor por JaeKyun estaba acostumbrado a su su cercanía.
A volver del trabajo y que ella lo reciba con sus tímidas sonrisas, con sus tímidas o temerosas preguntas. O simplemente a dormir con ella, a besarla y hacerla sonrojar.
La dulce e inocente JaeKyun, la chica que él mismo arruinó.
Yoongi estacionó el auto y bajó a Taehyung, no tardaron mucho en venir corriendo dos enfermeros y llevarse al joven inconciente.
— Taehyung reciste por favor — susurró tomándose del cabello, nervioso.
Si Taehyung moría, él sería el único culpable.
Él ocultó a JaeKyun, la alejó de Taehyung y jamás mencionó su paradero.
Si Taehyung moría, sería culpa solamente de una persona, y esa persona era Min Yoongi.
(...)
En Ulsan a las cinco de la tarde, JaeKyun se encontraba con Jimin.
Después de aclarar las cosas, conocerse mejor y saber que podía confiar en él, se hicieron amigos.
Park Jimin no quedó bien mentalmente después de la pérdida de su hijo, cuando esa mujer a quien amó, llevó lo único que él quería a cambio de todo su dinero.
Él solo quería ver crecer a su hijo, pero ella fue tan perra que jamás se lo permitió. Jimin quedó destrozado, tanto que abandonó su lugar de trabajo y huyó de los problemas.
Ulsan fue su mejor opción, compró un pueblo que estaba en decadencia y lo sacó adelante.
Jamás volvió a mostrarse como alguien con poder, con dinero y sofisticación.
Park Jimin solo siguió siendo un hombre común y corriente que intentaba borrar su pasado.
Puede que después de tanto sufrimiento la vida le esté dando otra oportunidad. Cruzandole en el camino a una chica abandonada y casi asesinada por su ex pareja.
Park Jimin estaba dispuesto a dar la vida por esa hermosa chica de inocente mirada.
— ¿Jimin me oyes? — repitió JaeKyun y sacudió su mano frente al rostro de él.
Él sonrió ampliamente y tomó la mano de ella para darle besos cortos en el dorso.
— ¿Que sucede? — preguntó mirandola a los ojos, ella frunció el ceño al no ser escuchada y quitó su mano de la contraria.
— nunca me escuchas — se quejó y graciosamente se puso de pie, se iba a ir a la cocina ofendida y jimin le estaba dando ventaja.
Con el vientre enorme caminaba muy lento, así que él solamente tenía que dar unos pasos rápidos y atraparla.
— Jae lo siento, estaba pensando — dijo jimin abrazándola desde atrás.
Sus manos quedaron sobre el vientre de ella y JaeKyun suspiró molesta.
— siempre dices lo mismo, es como hablar sola — respondió aún molesta, él sonrió y la tomó en brazos.
— niña gruñona no estás sola, tienes a este pequeño dentro y me tienes a mí, cuando yo no te oigo, él lo hace — la llevó al sillón de nuevo y la dejó allí.
— que excusa más estúpida Park Jimin — ella golpeó su pecho y él rió.
— bueno ya, ahora dime ¿Que me decías? — él apoyó sus manos sobre el abultado vientre y besó suavemente.
Una de sus más lindos gestos de amor, darle besos a su barriga y repartir caricias.
— te decía que necesito ir al pueblo, tengo ganas de comer pollo con papas fritas, necesito comprar las cosas — él soltó una risita y negó con la cabeza.
— solamente hablas de comida, ves porque no te presto atención — ella lo golpeó en la nuca y él volvió a reír.
— pero tengo que cocinar — se quejó ella, él sonrió y asintió.
— bien, hazme una lista así voy a comprar — la sonrisa de la chica apareció y rápidamente sacó una lista de su bolsillo.
— rápido, vamos — le entregó la nota y el dinero pero él solamente tomó la nota.
— guarda tu dinero, niña tonta yo pagaré — ella frunció su ceño y recibió un beso en la frente.
Jimin tomó sus llaves y se fue, habitualmente comían juntos.
Jamás la dejaba sola por miedo a que le pase algo a ella o al bebé.
Eran buenos amigos, ambos estaban dispuestos a sostener al otro cuando se tropiece.
(...)
Yoongi conducía con los nervios de punta, Taehyung estaba impaciente en la parte trasera del auto. El castaño prefirió dormir en el camino, era un viaje muy largo.
— moriré de los nervios — susurró Taehyung, no tenía más uñas para morder.
— calma, prometiste reaccionar bien — le recordó Yoongi.
Taehyung asintió y con miles de emociones en el pecho miró por la ventana. ¿Cómo podía ser cierto? Aún no sé lo creía, tenía su corazón acelerado como un loco.
— llegamos — anunció Yoongi, Taehyung bajó del auto y respiró la brisa fresca.
La brisa del campo siempre fue tan fresca, tan diferente al aire de la ciudad.
— ven — Yoongi caminó hacia la puerta y Taehyung lo siguió en la lejanía.
Perdido en sus pensamientos, lejos de todo.
YoonGi golpeó la puerta y esperó con algo de nervios.
No sabía si esto estaba bien o mal.
La puerta se abrió y un muchacho miró mal a Yoongi.
— ¿Que quieres? — preguntó y Yoongi abrió sus ojos a tope, reconoció al muchacho que creyó muerto hace mucho.
— ¿Quien es? — preguntó la chica que venía caminando lentamente hacia la puerta, Yoongi mantenía sus ojos clavados en el hombre.
— ¿JaeKyun? — susurró Taehyung sin poder creerlo, ya que Yoongi no se movía. Taehyung lo hizo a un lado y conectó mirada con JaeKyun.
JaeKyun dió un paso hacia atrás y cubrió su vientre en modo de protección.
— JaeKyun... — repitió sin creerlo, caminó hacia ella y teniendo la ventaja de que ella no corre, la abrazó.
— oye dejala — espetó jimin con molestia pero se calló cuando fue envuelto por los brazos de Yoongi.
— jiminnie... — susurró Yoongi con lágrimas en sus ojos.
Tanto JaeKyun como jimin quedaron impactados, no esperaban la llegada de esas dos personas tan importantes en sus vidas.
— JaeKyun...estás viva — susurró Taehyung besando las mejillas de ella.
Ella seguía protegiendo su vientre, con miedo porque sabía que él le quitaría a su bebé.
— vine por ti, JaeKyun vine por mí hijo — susurró mirandola serio.
Ella sintió terror nuevamente, igual o peor a cuando casi matan a su bebé.
¿Porque Taehyung tenía que venir a arrebatarle su felicidad?