—Este domingo es día de familia —dice Sofía en el mostrador de la cocina—. Mamá y papá hacen un súper almuerzo un domingo al mes e invitan a toda la familia y amigos. —Que bien —respondo, volteo las pechugas sobre la parrilla y corto la cebolla. —Así es. Realmente es un buen día, rodeado de muchas personas que conoces y aprecias. —Ujum. —Bajo el fuego de los macarrones y continuo con las cebollas. —Deberías ir —El cuchillo sigue derecho y corta mi dedo al escuchar sus palabras. —¡Dios! —gimo. Sofía grita y se abalanza rápidamente sobre mí al ver la sangre correr por mi mano. —¡Oh santa María!, Lily. ¡Te has cortado el dedo! —exclama con preocupación. En ese momento Rafael viene entrando por la puerta, cargando las bolsas con los muffins de postre. Caen de sus manos cuando ve la escen

