—Hola. La cabeza de Rafael se levanta bruscamente hacía mí. Parpadea y sonríe cuando me descubre en su puerta. —Hola, pequeña. —Vine a traerte esto. —Camino a su escritorio y dejo sobre él una bandeja con dos rollos de panqueso, huevos cocidos, tocino y un café con leche—. Sofí me dijo que no tuviste nada al desayuno, así que pedí este para ti. Su sonrisa se amplia y acepta la bandeja. —Gracias Lily, es muy amable de tu parte. Me quedo contemplando los círculos bajos sus ojos, Sofí me dijo que las pesadillas han estado presente estas últimas noches y lo único que relaja a Rafael son los sonidos que le coloqué la primera vez. —No te ves bien Rafael, deberías tomarte el día y descansar. Hoy no tienes nada pendiente. —No... —Me parece una genial idea —dice una voz femenina. Me vuelvo

