Hay momentos en la vida que deseas guardarlos para siempre en tu memoria. Tomar un frasco o tal vez alguna canasta, sacarlos de tu mente y almacenarlos ahí para que más adelante puedas tomar uno y observarlo para vivirlo nuevamente. Este es uno de los tantos momentos, desde que escape de mí anterior vida, que quiero resguardar para siempre. Aquí, viendo el rostro de mi bebé en el monitor. Cinco meses. Ha pasado dos semanas más y he llegado a mi quinto mes y a mi tercera cita médica. Con casi veinte semanas, es posible que pueda saber el sexo de mi bebé, pero justo en este momento, sólo quiero seguir contemplando en la pantalla, como succiona su dedo. Es lo más hermoso que he visto en mi vida. Una mano áspera pero con delicadeza, limpia las lágrimas que se han derramado por mi mejilla.

