Negociando

1644 Palabras
El Tiempo sí que se habían detenido para Gabriel, se veía igual que hace un par de años cuando lo vi por última vez. Su rostro en la iglesia quedó guardado en mi memoria, el hombre que debía ser mi esposo, se encontraba sentado en primera fila vestido de n***o, sus lentes oscuros lo hacían ver digno de un funeral. -¿Dime cómo estás? ¿Mi hermano te trata bien?.- -Así es Gabo, mejor de lo que esperaba.- mencioné sentándome en la mesa.- -No sabes mentir Olí, yo conozco a mi hermano, jamás sonríe, no expresa emociones, en especial las de cariño.- -Bueno quizás no a los demás, te aseguro que es especial conmigo.- mencioné engañándome .- Nos trajeron dos cafés y tortas de zanahoria, era mi preferido, mientras lo disfrutaba revisaba a mi celular, miles de correos llegaban, tenía pendientes. -Jamás te olvide Oli, siempre estás en mi mente y corazón.- mencionó Gabriel sosteniendo mi mano.- Sé que él jamás me olvido, cada mes el día 14 me envía un ramo de tulipanes, él sabe que son mis preferías, eran las mismas que me daba cuando éramos novios. -Lo sé Gabo, estás presente cada mes.- mencioné -Oli he vuelto, sé que lo que nos pasó fue por culpa de nuestros padres.- -Gabo mejor dejemos el tema del pasado allí, por ahora cuéntame qué ¿hiciste este tiempo?.- Vi como sonrío, dio un sorbo a su bebida y comenzó hablar, había estado estudiando, preparándose, también visitó algunos lugares turísticos, se dio la gran vida. -Te sigo en las redes, veo que saliste un par de modelos.- mencioné -Olí eso no tuvo importancia, solo eran de pasar un rato, jamás algo real, no como tu.- -Aún así me alegra que la pasaras bien.- -Bueno no podía quedarme llorándote día y noche mientras tú y mi hermano tenían sexo.- Esa última frase resonó en mi interior, el sexo entre James y yo era extraño casi misterioso. Comenzando con que él y yo estuvimos por primera vez hace cinco años cuando estudiamos en la universidad, él estaba próximo a salir y yo iniciando. Una noche hicieron una fiesta, todos bebimos hasta embriagarnos, al final James y yo amanecimos juntos, tengo recuerdos de esa noche, fue mi primera vez, se la había entregado al hombre más sexy de campus. Ninguno de los dos hablamos al respecto, nos disculpamos diciendo que habían sido las copas, al final cada uno siguió con su vida. Poco después me hice novia de Gabriel y nuestro encuentro s****l, quedó en un recuerdo. Ahora bien, el día de nuestra boda también lo hicimos, fue igual de alucinante que la primera vez, James es apasionado cuando se trata de entregarse. Creo que puedo contar al menos unas 6 veces en estos casi tres años en los que hemos estado juntos, todas con un factor común… el licor. -Ahora que volviste ¿cuáles son tus planes?- -Bueno pensaba trabajar en la empresa aunque ahora ya no soy socio.- -Pero tienes capital para invertir.- -Deberías ayudarme, Olí sé que eres la mejor en proyectos de inversión, quiero que te encargues de manejar mi dinero, sé que me harías 10 veces más rico.- -Que cosas dices Gabo.- -Hablo enserio, ayúdame a invertir en proyectos de vivienda, por favor no me digas que no.- -Está bien Gabo, yo te ayudaré.- -Lo sabía.- mencionó besando mis manos.- Terminamos el café y salimos, yo tenía algunos compromisos, Gabriel me llevó, nos despedimos deseando tener una charla de nuevo. La reunión con los Sáenz había llegado, un nuevo proyecto se realizaría en la Rivera, su inversión era importante. -¡Mírate mujer! ¿Cómo es que cada día te ves más bella?.- escuché a Ernesto, él es el patriarca de los Sáenz, un señor de ochenta años que se niega a dejar la presidencia.- -Don Ernesto quisiera preguntarle cuál es el secreto de la eterna juventud, debes decírmela.- mencioné abrazándolo. Era un señor amable y muy carismático, actualmente está casado por quinta vez con una jovencita de 20 años. Sus hijos Juan y Raúl se encargaban de los negocios, dos hombres enamorados de las mujeres, por poco competían con su padre en bodas. Pasamos a la sala de juntas, don Ernesto y sus hijos estaban presentes, en el momento que iba a empezar un hombre ingresó. -Perdón la tardanza.- mencionó -Pasa hijo, estábamos a punto de comenzar.- mencionó Juan El hombre llegó a mi lado y extendió su mano, yo la tomé de inmediato. -Mucho gusto soy Jhon Sáenz.- -¿Otro Sáenz?- pregunté -Querida el es mi nieto, volvió del extranjero para aprender del negocio, espero algún día dejarle mi legado.- mencionó don Ernesto, supongo que sus hijos no son aptos.- -Pues es un placer conocerlo Jhon, soy Olivia Malloy.- -Un placer, he escuchado mucho de ti, una mujer con habilidades excepcionales en el mundo de los negocios,- -Gracias por el halago, hago mi mayor esfuerzo.- respondí La reunión comenzó, les enseñé los planos del nuevo proyecto, también el retorno de la inversión, los Sáenz preguntaban todo, querían asegurarse que su dinero no se perdiera. Mientras John hablaba lo observaba, tenía los rasgos característicos de su padre, su piel era blanca, cabello castaño y ojos color miel, era un bello espécimen, perfecto para deleitar la vista. -Aquí traigo el contrato, debemos firmar.- mencioné -¿Cuál es el afán Olivia?- preguntó don Ernesto.- -Bueno como saben yo visito a todos los posibles inversionistas, inicié con ustedes que son de mi afecto, pero sé que son negocios, si no lo aceptan, seguiré con mi camino. Me levanté y comencé a guardar mis cosas, ya sé cómo es, ahora inicia el juego. -Diría que gracias por el espacio pero no es así, perdí mi tiempo.- mencioné -¡Espera!.- mencionó Jhon sosteniendo mi mano.- -Lo siento joven Sáenz pero ya perdí mi tiempo aquí.- -Acompáñame a mi oficina, me gustaría hablar contigo.- -No lo creo.- respondí John abrió la puerta y me enseñó el camino, los demás se quedaron en la sala, sabía que comenzaría la negociación. -John la verdad no sé qué pretendes pero ahora soy yo la que no desea hacer negocios.- Me sirvió un vaso de licor, uno también para el, me invitó a sentarme. -Disculpa a los viejos, obviamente tu propuesta es la mejor, déjame el contrato que yo lo haré firmar.- -Creo que no escuchaste que ahora soy yo la que no quiere.- -Por favor Olivia, sabes que si.- mencionó quitándome el portafolio.- John lo llevó a su escritorio y volvió conmigo, el inició una conversación sobre proyectos, según veo es visionario. Me despedí con la promesa de que mañana tendría el contrato firmado, John me aseguró que así sería. Esa tarde visité dos clientes más, al caer la noche fui a un bar, bebí dos martinis y después volví a casa, sabía que toda la familia estaría presente, respiraba profundamente, creo que algunas lágrimas querían salir, supongo que es impotencia por no poder cambiar mi realidad. El conductor abrió mi puerta, puse mi mejor sonrisa y salí, las luces de la casa estaban encendidas, definitivamente todos estaban aquí. -Buenas noches familia.- mencioné ingresando, efectivamente los Malloy y Santamaría estaban reunidos, los veía hablar mientras bebían.- -Livi amor bienvenida.- mencionó James, él se acercó a mí y me besó, luego susurró.- -Llevamos horas esperándote ¿qué mierdas hacías?- -Nada que te importe.- susurré sonriendo.- -Hermana, por qué Gabriel no llegó contigo ¿acaso no pasaron la tarde juntos?.- -¡Hola familia! Lamentó mi retraso.- mencionó Gabriel llegando, pasó por mi lado y beso mi mejilla, creo que todos estaban convencidos de que efectivamente estábamos juntos.- -Iré a tomar una ducha.- mencioné ignorando a todos, la verdad no quería discutir, por mi me metería bajo las sábanas.- Entré a la habitación de James, son pocas veces la que he estado aquí, lance mis zapatos y mi vestido, tomaría una ducha fría. -¿Te gusto recordar viejos tiempos?.- escuché a James, él estaba bastante molesto.- -No tengo tiempo para tus estupideces James,- mencioné y seguí mi camino hacia el baño, pero estaba lejos de hacerlo, él me tomó del brazo y me empujó contra la pared.- -¿Cómo te atreves a humillarme de esta manera?- -¿Humillarte? Por favor ilumíname.- mencioné sin quitarle la vista, James estaba en verdad eufórico.- -No te hagas la tonta, estuviste con mi hermano toda la tarde, ¿dime qué te hizo?- -Ya entiendo, piensas que estuvimos revolcándonos ¿es así?- El solo me observaba, supongo que efectivamente pensaba que estuve con Gabriel. -Sabes que si James, pase una tarde espectacular con Gabriel, me hizo el amor como solo él sabe hacerlo, como verás tengo un esposo incompetente.- mencioné sujetando su pene solo vi como se sobresaltó.- El se alejó de mí, vi como soltó un poco su corbata, su rostro estaba rojo, yo sonría victoriosa, me sentía ganadora, creo que ya no soportaría sus insinuaciones. Dos años escuchando las mismas palabras, yo soy una mentirosa, solo sé engañar y mil cosas más, si eso es lo que piensa pues ya no me importa. -¿Puedo entrar a la ducha? Voy atrapar un resfriado si sigo desnuda aquí, además iré a quitarme el sudor que provoque con Gabriel.- mencioné James volvió acercarse, levantó la mano, pensé que me golpearía pero no fue así, la madera detrás de mi espalda lo recibió. -James.- susurré con miedo.- El en su respuesta me beso, uno intenso, esos que tratan de romperte los labios, se separó un momento, me observó de arriba abajo y volvió a besarme. -Quiero que me digas si mi hermano te lo hace mejor.- mencionó -¿Qué?- pregunté confundida James me levantó en sus brazos y me lanzó a la cama, comenzó a desvestirse ante mi mirada atónita, según veo tendríamos sexo y no fue producto del alcohol.
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