Tenía tanto en mi mente que no podía evitar que doliera mi cabeza. Mi prioridad ahora era velar por que mi bebé estuviera bien. Los tratamientos médicos los recibía en casa, me aterraba pensar que al final allí tendría el parto. Ningún hospital quería relacionarse conmigo y mi esposo. Al llegar a casa, mi pequeña me esperaba impaciente, ella estaba segura que Beatriz me iba a secuestrar. Al verme ya sintió alivio. -Hola pequeña.- -¡Olivia! Qué bueno que volviste.- mencionó aferrándose a mi cintura.- -Claro que volvería.- mencioné besando su cabeza.- Ana también me vio con emoción, definitivamente creían que jamás volvería a casa. Tuve que contarles todo lo que pasó con Beatriz en el hospital, también que me encontré con Gabriel, tuve esa desagradable discusión. -Mi señora, tard
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