Empezaba a anochecer, había llegado la hora de la ceremonia. Con iluminación cálida, el altar estaba instalado en un quiosco de madera de jardín blanco a orillas de un pequeño lago; en la entrada, un arco de claveles rosados y crisantemos blancos daba la bienvenida, éstos eran aquellos tipos de flores que una vez Bastian escogió para Serena; el camino hacia el altar estaba compuesto por piedras claras, delimitadas por enredaderas con más flores y farolas de luces cálidas colgando de ellas, después de esto se encontraban distribuidas las sillas de madera blancas en donde estarían los invitados instalados para ser testigos de la unión. Magnus esperaba ansioso mientras hacían sus entradas los padrinos y la dama de honor. Vestía un smoking, corbatín blanco, con un pañuelo del mismo color en

