Todo estaba listo para iniciar la operación, Silvio estaba decidido que ese día sacaría a Abraham de Ciudadela. —Vamos, ya es hora —dijo Silvio a sus hombres. —Jefe, usted sabe que nunca lo hemos cuestionado, pero ¿Vale la pena hacer esto? —dijo uno de sus hombres. —No me digas que te has vuelto gallina, mirá que por mi has ganado más dinero del que ese tipo te pagaba, además el esconde un gran botín en ese lugar, por eso es que la protege tanto ¿Alguien más que tenga miedo de ir hasta allá? Nadie más se atrevía a decir nada. —Yo no te voy a obligar nada, pero si quieres continuar conmigo, nunca más vuelvas a renegar mis órdenes ¿Me has entendido? —Si, he entendido señor. Avanzan por las calles hasta llegar a Ciudadela, llegaron hasta cierto punto y luego se fueron rodeando por la i

