Contrario a los deseos de Estefanía, Ivania se recuperó de sus lesiones en solo unas semanas y estaba de regreso en casa dos meses después del intento de homicidio contra Mario Falinni, su jefe. Pese a que todavía se apoyaba en una muleta, solo era cuestión de unas semanas más para que pudiera reincorporarse a su trabajo. —Al menos estarás más tiempo en casa —dijo Antonella durante la cena que compartía con su mamá. Ivania interrumpió la comida para tomar la mano de su hija. —En estos días estuve pensando en lo que sucedió, junto con otras cosas, y estoy decidida a renunciar. —¿Qué? No, no puedes hacer eso, mamá —dijo Antonella—. Eres la heroína del buró de Mario, él mismo, en este momento, te admira más que a su propio padre y hasta escuché rumores de que te nombrarán jefe de segurid

