—Viniste a matarme, ¿no?—preguntó el rey en un susurro, Jara inclinó la cabeza ahora que él sabía el propósito por el que ella estaba allí, se sentía muy avergonzada y traicionarlo no era ni de cerca su propósito, jamás podría ir contra el rey, tampoco le era posible.—¿Quieres hacerlo? —No…no quiero matarte,—en sus ojos no había esa determinación de acabar con el rey, todo lo que había de Jara para el rey era un inmenso afecto que ella recién se daba cuenta que existía, como si solo se estuviera guardando para él, incluso, como si nunca se lo hubiera dejado de dar.—no sabía que te vería a ti, pensé que… —¿Qué? Dime lo que piensas, cuéntame tus planes, Jara. Tenemos todo el tiempo del mundo para hablar.—pero tanto tiempo no tenían. Con Rainelys y el ejército de Chmarat se estaba llevando

