Logró contar unos trece Chmaratianos frente a ella, todos vestidos y resguardados por un poderoso armadura. Cerró sus ojos y aspiró el rico olor del aire fresco, de la mañana, del dulce aroma a bosque, a naturaleza, el musgo, las rocas húmedas, la tierra caliente, el sonido de los pájaros, el correteo de algunos animales y el olor a frío de Troy que provenía de aquella cueva. Llenó sus pulmones y luego levantó sus manos. No podía subestimar a aquellos soldados que podían fácilmente contar con el poder ilimitado de la reina y a saber las capacidades que tenían cada uno en aquella búsqueda de venganza y su fuerte interés en matar a Lucero y Troy, terminar el trabajo que no pudo completar Erick. —¿Cómo diablos fue que se atrevieron a ponerle un dedo encima a Troy o a Ryan? ¿Es que…está

