— No estoy listo —dijo desesperado. Antes de que saliera corriendo lo agarraron del cuello anclando su cuerpo en el piso — Es tu boda, tienes que estar listo. — ¿No puedes hacerlo por mi? — ¡No! eso seria demasiado asqueroso. Le palmeo la nuca molesto — Es mi mujer de quien hablas. — ¡Y nuestra madre! —le golpearon en las pantorrillas los pequeños gemelos uniformados en un bonito terno color marrón. El castaño los sostuvo de sus muy firmes peinados y los detuvo — Si, también es mi madre pero no podía utilizar otra frase por ustedes dos pequeños revoltosos. — ¡El padre esta listo! —entro el muy guapo Maximiliano. — ¡Papá esta nervioso! —gritaron los gemelos. El grito ayudo para detenerlo de saltar por la ventana de su cuarto, no seria una caída muy grave pero considerando que era

