Taylor Sosa pocas veces en su vida se topo con gente mala, despreciable, gente a la que no le importará nada más que ellos mismos, pero en su vida se imaginó que encontraría un centro donde la mujer que los cuida no les daría la atención que ellos necesitaban, de repente sintió ira, una ira intensa como nunca antes la había sentido. Esta señora no podía estar a cargo de esas criaturas. No es lo que él quería. — Se equivoca, es una niña dulce y amable. Y usted no debería dirigir un lugar como este cuando no entiende porque los niños actúan como lo hacen, no merece este lugar. La mujer sonrió de lado — Pues jovencito, soy lo único que esos niños tienen y así se quedará porque no hay nada que tú o alguien pueda hacer. — Ya lo veremos —le dijo antes de marcharse. Salio de allí lleno de fr

