— ¡Te he ayudado en todo lo que podido! ¡¿ Es así como me pagas?! ¡eres un cerdo! — ¡¿Ayudarme?! ¡¿en qué?! ¡si solo he sido infeliz a tu lado! Ambos miraron a la pequeña pelirroja que acomodó los marcos de sus lentes sin luna y les hizo un gesto con la mano para que continuarán. — ¡Ayudarte, es lo único que he hecho todo este tiempo! — ¡No te equivoques mucho, así que no, no te equivoques soy yo quien esta ayudándote! —grita enojado como lo indica su libreto —, ¡No te confundas que la arrimadas aquí, eres tú! — Tienes razón, no es para que lo saques en cara —lo mira dolida —, no hace falta que me lo estés recordando. Agacha la mirada, sabe que solo están ayudando a la pequeña con una obra de una de sus amigas del primer año de escuela sin embargo esas palabras son como si de verdad

