Mariana se dirigió al almacén de telas y de accesorios, quería llevar un muestrario muy completo para la Sra. Graciela, luego de eso se dirigió a su casa para preparar la comida para su esposo, al abrir la puerta se encontró con una carta en el suelo, sorprendida la recogió y vio el remitente, era de Aída, nerviosa se dispuso a leerla: “Mariana: La última vez que nos vimos cuando ocurrió todo ese incidente te pedí que te marcharas y no volvieras, no entiendo por qué insistes en escribirme cuando te dije muy claramente que no tenía intención de volverte a ver. Me alegro que estés felizmente casada, ahora sabrás lo que se siente amar a una persona y espero que nunca tengas que pasar por lo que por tu culpa pasé yo. Desde tu partida Pablo no volvió a ser el mismo, nunca hemos hablado del

