- Señora Mariana, mucho gusto soy el Dr. Daniel Medina, Director de la clínica, viene usted muy recomendada, Graciela, mi esposa me ha hablado mucho de usted, tengo entendido que tuvo un colapso en la fábrica y me ha pedido que la revise minuciosamente, aquí tengo los estudios que le hicieron y por lo que veo usted tiene una anemia muy fuerte, ¿Come usted bien y a las horas debidas?
- Pues sí, doctor, no acostumbro a comer mucho, me gusta comer ligero pero si lo hago a la hora del almuerzo que nos da la fábrica.
- ¡Si a eso le puedes llamar comer¡ protestó Tami.
-Verá doctor apenas se come un sándwich y lleva una vida muy agitada por cuidar a su rebelde hija.
Mariana fulminó con sus ojos a Tami, el doctor no tenía por qué saber eso.
- Bueno, algo de eso también me contaron, en fin señora Mariana, no soy quien para meterme en su vida, pero debe mantener una dieta saludable, descansar y llevar una vida tranquila, es normal que los hijos adolescentes den algún dolor de cabeza pero si quiere ver crecer a su hija es mejor que se cuide, voy a prescribirle unas vitaminas, pero de nada servirá si no hace lo que le aconsejo.
- Si doctor no tenga cuidado, pondré más atención a mis comidas ¿Es todo? ¿Me puedo ir ya?
- ¿Se da cuenta? Ya está mirando el reloj porque se acerca la hora de salida y si no se presenta al colegio entonces….., Tami sintió que una mano se acercó a sus labios para callarla.
- No se preocupe doctor seguiré sus instrucciones.
- Vaya, vaya voy a pedir a su amiga que me mantenga informado si se le olvida, se ve que la quiere mucho porque está más preocupada que usted, déjeme decirle Mariana que no tome a la ligera su salud y ya que tiene un seguro médico tan completo voy a solicitar una mamografía y los exámenes requeridos a mujeres de su edad, de esa manera cubrimos todos los frentes, así que espero verla pronto.
- Si doctor, muchas gracias.
Tami y Mariana salieron del consultorio, Tami quiso ir inmediatamente a programar los estudios pero Mariana la detuvo diciéndole que ella lo haría otro día ya que se le hacía tarde para recoger a Rosaura.
Tami no pudo disimular su disgusto pero sabía que cuando se trataba de Rosaura podía caerse el mundo encima y Mariana no cambiaría de opinión, solo dio un largo suspiro y paró un taxi para acompañarla a recoger a la muchacha.
A la salida del colegio Rosaura estaba ansiosa, no pudo concentrarse en sus clases, las horas pasaban lentamente y su angustia crecía, Mariana era lo único que tenía. Al salir a la puerta su mirada se iluminó al verla esperándola acompañada por Tami, se sintió tan contenta que no le importó la presencia de la vecina, era claro que no la soportaba pues siempre estaba criticándola, no entendía que solo era una joven con deseos de divertirse, pero no podía negar que era una muy buena amiga para su madre, corrió hacia ella y la abrazó.
- Hola mami que bien que pudiste venir, ¿fuiste al médico? ¿Qué te dijo? Preguntó.
- Qué debe descansar y alimentarse mejor, pero sobre todo estar TRANQUILA sin preocupaciones dijo amargamente Tami, haciendo énfasis en esta parte.
Rosaura la miró con odio, pero decidió ignorarla.
- Solo es cansancio hija, se preocupan demasiado, pero aprovechemos que estamos juntas y vamos a almorzar, hoy quiero pasar contigo mi niña, puedes faltar al instituto, pero solo por hoy.
- Bueno mami vamos que hoy te cuido yo.
Las tres mujeres empezaron a caminar rumbo a un restaurante, esa tarde iban a darse un gusto sin preocuparse por el dinero, comieron alegremente y luego fueron al parque, la pasaron muy bien y Rosaura disfrutó mucho de la compañía de su madre y hasta de Tami, finalmente era como una tía, -una tía gruñona- pensó con burla.
Al llegar a casa Mariana se encontraba fatigada, se sintió mareada y fue a acostarse, Rosaura se encargó de prepararle una sopa para la cena, finalmente podía aplicar su aprendizaje de cocina, se dio cuenta de lo mucho que hubiera ayudado a su madre, pero por su rebeldía se escudaba en sus tareas y dejaba a Mariana con todo el quehacer.
- Desde ahora todo va a cambiar mamita se prometió a sí misma.
Pero de buenas intenciones está hecho el camino del infierno, en cuanto Mariana se puso mejor y a la primera oportunidad volvió a escaparse a la disco, lo que significaba volver al instituto de artes y oficios para seguir “algo más útil”, esta vez, la que iba a recogerla era Tami, pues Mariana no podía poner en riesgo su empleo, Rosaura tomo más en serio su castigo porque no podía soportar que Tami le recordara lo buena madre que era Mariana y la pésima hija que era ella, todos los días era la misma canción así que se propuso portarse bien para sacarse de encima a Tami.
Mariana nunca se realizó los estudios que el Dr. Medina le había pedido, no lo creyó necesario y la buena de Tami al convertirse en chaperona de Rosaura olvidó por completo este asunto.