Capítulo 8 No hay resaca —Hey usted, venga, aquí, únase –dijo una chica rubia apenas vestida con un top de lentejuelas y una mini falda negra, parecía una prostituta barata. Que bueno que estoy a salvo dentro de mi mente, porque si me escuchara de seguro me golpearía, esa muchacha era puro musculos en un cuerpo deslumbrante. Al acercarme a la mesa redonda llena de vasos llenos de liquido azul, los que se encontraban allí jugando me miraron sin dejar de sonreir o reir, eran tan amables que me hizo sentir incómoda. —¿Quiere jugar a tip to tip? –Sus palabras se enredaban con su lengua—, es simple, coloca la bola en su cabeza y la tira hacia los vasos, despues si cae en un vaso lo toma y bebe solo un trago, pero si no cae allí, debe hacer una penitencia. Había muchos factores por el cual

