*Capítulo 18 Feliz 1 de enero Él se levantó de la cama y se llevó las manos al cabello peinándolo detrás de las orejas, su rostro parecía tener una pelea interna. ¿Cómo había sido tan estúpida como para caer en su pequeña trampa?, de seguro él sospechaba y yo de estúpida metí la pata hasta el fondo. —¿Desde cuando? –se volteó y caminó hasta sentarse enfrente de mi, yo me aferré más a la sábana, como si fuera un escudo—, ¡¿Desde cuando no le ha afectado que le hayamos borrado la memoria?! Tragué saliva, no me gustaba cuando se alteraba de esa forma, su rostro se volvía rojo y sus ojos grises se irritaban. Casi daba la impresión de que en cualquier momento se transformaría en hulk. —Cálmate –dije con el tono más tranquilizador que logré emplear. —¡¿Que me calme?! ¡¿Cómo quiere que mal

