Alcé la vista y el cielo despejado era una alentadora visión de un hermoso día de verano. El sol estaba resplandeciente a mi lado, sin poder evitarlo mire mi reloj. Me gustaba marcar el tiempo en él y tener distribuidas mis tareas. Era una reliquia, cuando mi padre me lo dio teniendo 14 años lo acompañó de unas palabras bastante sabías que solo llegue a entender mucho después. "antes que de la vuelta la manecilla pequeña tendrás que programar miles de cosas mientras resuelves otras y suceden mil más. Horas de sueño quizá se escapen, pero la más importante es para ti una en la que respires con tranquilidad para ser feliz y hacer feliz a quien amas, que se escape todo en ese tiempo menos eso" Eran las (10:13am) afortunadamente llegaríamos a tiempo. Mire en mi mano mi anillo de bodas y todo

