Capítulo 28

633 Palabras

—¡No sabes lo feliz que estoy por volver a jugar en Anoeta! —exclama Antoine, despertándome de mi sueño—. Lo siento, Meli. No me di cuenta que dormías.    —Todo bien —murmuro estirándome. Miro a mi lado y Mía, sentada al lado de la ventana del autobús, parecía estar absorbida por la belleza de las calles de San Sebastián.   Todo el viaje al País Vasco, Antoine me contó su historia en San Sebastian y la bonita estancia que tuvo durante su juventud. Me dijo su repertorio de palabras en euskera y lo ayudé a perfeccionarlo, además le enseñé unas que no conocía.   Esta semana le pedimos permiso al club para traer a Mía con nosotros, porque Erika estaba de viaje con su nuevo novio, un empresario muy conocido en España. Cerezo aceptó, pero me pidió que Mía este siempre conmigo.   En momen

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