En cuanto Helena y Dylan cruzaron las puertas de la casa, el joven pudo ver unos niños corriendo por la estancia seguidos por la madre, los ojos de Dylan se dispararon al darse cuenta quienes eran. Sus sobrinos corren hacia él rodeándolo con sus brazos, mientras su hermana se acerca con una enorme sonrisa. —¿Cómo…? Las palabras se ahogaron en su garganta por la emoción de tener a su familia en ese lugar. —Alex me llamó y dispuso un avión para nosotros —explica la hermana. Los ojos de Dylan se disparan hacia Alex que los miraba con una cómplice sonrisa, apoyado en la pared con los brazos cruzados al pecho. Dylan articula un "gracias" y Alex solo le guiña un ojo antes de asentir con la cabeza y volver al patio, en donde se estaba ocupando de hacer el asado. En realidad, recién estaba p

