Posible candidato

1775 Palabras
—No me lo recuerdes, no me cabe en la cabeza que dormiré con esa persona. ¡No es lo que merezco, amiga! —se lamentó. Solo que se encontró con la mirada pesada de la madre y siguió hablando. —Me toca soportarlo, solo pienso que 18 meses pasan rápido. (6 meses atrás) En una tarde normal de un día soleado: Luz Delgado, iba guiando su auto en compañía de una amiga que tenían algunos años que no se reunían. Estaban conversando de su última visita a la playa y lo mucho que ambas se extrañaban. Luz guiaba a encontrarse con Ashley Benson, una magnate muy poderosa y su amiga ocupada. Ella acaba de heredar el imperio de hoteles Benson&Benson y desde que recibió una parte de la herencia, ha tenido que dejar de lado a sus amigas y sumergirse en el mundo de los negocios. Ambas estaban hablando sobre ella y de momento el semáforo cambió a rojo. En ese momento Luz observó a un vagabundo junto a una pequeña niña. Él estaba limpiando el parque y algunas veces limpiaba zapatos a las personas que se acercaban por unas monedas. —Me parece bastante extraño ver a ese joven en esa situación ¿Será adicto a sustancias ilícitas? —preguntó Luz en voz alta. —Detrás de ese apuesto vagabundo hay una gran historia. Si hace esos trabajos es para poder comer, pues tiene todas las puertas cerradas para encontrar un empleo. —Cada vez que paso por este semáforo lo veo y me hago la misma pregunta. Aunque está todo sucio y su ropa es marginal, se ve un chico muy elegante. Podría llamar la atención de cualquier mujer. —Yo lo conozco. Él era amigo de mi hermano, antes de que ocurriera el accidente que cambió su vida, claro está. —¡Ah no Ana! Me haces el cuento completo, ya me ha entrado la curiosidad, ni siquiera pienses que me vas a dejar así. Ella le contó la historia y Luz quedó bastante sorprendida. —Ahora entiendo por qué está en la calle. ¡Qué profundo pesar! ¿Estás segura de que es inocente de lo que se le acusa? —volvió a preguntar Luz. —Sabes que las autoridades, para dejar en libertad a una persona, deben estar seguro de que esa persona es inocente, si hoy en día él está en la calle caminando libremente, es porque no encontraron nada en su contra, él está limpio. —Me parece bastante triste su historia, en cuanto tenga un tiempo pasaré a dejarle algo de comida y quizá una ayuda económica, si no lo había hecho antes, era por temor, pues pensaba que era una persona de mala vida. —¡Pues no! Es como te conté, la niña que está con él, dicen que la encontró abandonada y no conozco el tema a fondo, pero aún sigue con ella deambulando y él insiste en decir que es su hija. —Esto me deja mucho que desear, no sé qué pensar, siento algo de lástima. —No Luz, yo te conozco bastante bien, nunca antes te había interesado por personas de la calle y menos por un deambulante. —No me juzgues Ana, yo también tengo mi corazoncito. Ellas llegaron al hotel y subieron a presidencia, solo que Ashley estaba reunida con todos los dirigentes de su cadena hotelera. Ambas esperaron en la oficina de presidencia usando sus teléfonos y hablando trivialidades... Unos minutos más tarde Ashley se unió con ellas. —No me lo puedo creer «Gritos de emoción» Si me hubiesen informado que estaban aquí, canceló la junta y vengo por ustedes. —Hemos venido a sacarte de esa prisión de trabajo. Allá afuera hay un mundo que debes conocer: chicos guapos, disco, la playa… Esto es aburrido, debes disfrutar de la vida —agregó Ana. «Ana era una chica que siempre fue libre, había tenido bastantes novios y amantes. Imitando a su hermano, hizo una lista de los novios y personas con lo que ha tenido intimidad, y aunque sus amigas se avergüenzan, para ella es un trofeo que le encanta mostrarle a todo el mundo. Siempre instaba a sus amigas a que sean iguales a ella, pero como dice Ashley. "Cada quien es como es y así se debe querer"» —Me ha tocado aprender a llevar mi nueva responsabilidad y esto me ha dado mucho trabajo. ¿Luz te ha comentado? —¡Claro que no! Luz ¿Por qué no me comentaste? No me vas a decir que venimos hasta aquí para recibir un no, como respuesta. Mínimo me debes llevar a almorzar. «Luz era la mejor amiga de Ashley y su abogada, también su asesora financiera y estaban siempre juntas. Ellas estaban tan acostumbradas una a la otra, que en ocasiones, cuando Ashley no dormía en la casa de Luz, Luz se iba a la casa de Ashley y la ayudaba en algunos temas que ni siquiera conocía» Ashley, no podía ni hablar de trabajo pendiente, ya que de eso tenía, y mucho, pero salió a disfrutar de la vida con sus amigas. Iniciaron en un almuerzo y terminaron en una disco. Las tres estaban felices, gritaban a todo pulmón, bailaban, disfrutaban como jóvenes de 25 años que eran. No pasó mucho tiempo cuando Ana ya estaba envuelta besándose con algún tipo que encontró en la barra, eso le quitó todo el ánimo a Ashley y de inmediato regresaron a casa. —Siempre tan amargada Ashley, yo estaba pasando un momento genial. La noche apenas comienza. —Si no recuerdo mal, las tres tenemos la misma edad, tenemos 25 años. Ya es tiempo de conocer lo que es madurar, ya te toca, Ana —protestó Ashley, su amiga era muy precoz y ella odiaba y se avergüenza de sus espectáculos. —Pensé que en algún momento te ibas a ir a un convento para ser monja. ¿Que tenga 25 años y mucha experiencia recorrida? Sí, pero solo estoy disfrutando de la vida, cuando encuentre a mi príncipe azul, el hombre que me va a llevar hasta el altar, pues quizá piense en cambiar, por ahora ni lo pienso. No soy como tú, que aún sigue con tu virginidad en pleno siglo XXI. —Tú no conoces lo que son compromisos Ana. Ashley en este momento no puede pensar en otra cosa que no sean compromisos. —Bueno, pues yo las dejo con sus compromisos y me voy a ver con ese joven atractivo de piel canela. De solo un beso me dejó ansiosa de querer descubrir qué más tiene para mí. —ella se marchó y dejó a Luz y a Ashley en el apartamento. —Debiste haberme dicho que traías a Ana, sabes muy bien cómo está mi ánimo en este momento. Ella es muy alborotada, todo iba bien hasta que ella decidió ser Ana. —No todo está perdido, gracias a ella creo que vi una buena propuesta. —Aquí vamos de nuevo. Dime que por favor encontraste a la persona con la cual voy a resolver mi problema. —Creo que sí. Si cruzas por el parque central frente a la juguetería, hay un chico, siempre anda con una niña de unos 5 o 6 años ¿Lo has visto? —¿Ese vagabundo? ¡Claro que lo he visto! Hace unos días lo llevé a un restaurante a que cenaran, me dio mucho pesar ese joven. —Pues, ¿qué mejor persona para tu contrato de matrimonio, Ashley? Nadie lo conoce, ya que tiene poco tiempo que llegó hasta el parque. —¿Estás loca? Ni siquiera lo pienses. ¿Qué dirán de mí las personas? —No digas estupideces, es un hombre bastante apuesto, muy guapo de hecho. Es solo cuestión de comprarle ropa nueva, lo colocamos en un buen vehículo y listo. —Esto es un "No" rotundo. ¿A ver, por qué no trabaja? ¿Por qué no hace algo productivo? ¿Qué hace en su vida? ¡Decidió ser vagabundo, no! Ya bastantes problemas tengo en mi vida. No más. —Steven no puede tomar un trabajo porque estuvo preso, por 5 largos años, acusado de un crimen que no cometió. —Estás muy en serio en esto, ya tengo miedo ¿Hasta investigaste su pasado? —¿No quiere que sea Jorge? Es un CEO botoncito, bello, precioso; que más de una quisiera atraparlo. —En más de una ocasión te he explicado lo que sucede con Jorge. Es un hombre ambicioso y ni siquiera te imaginas el asco que me da, siempre está con mujeres de la vida alegre y suena que es un narcisista. —Este hombre, Steven, tiene el potencial para lo que estamos necesitando, podemos estudiarlo y listo —ella fue al escritorio, tomó una hoja y un papel para explicarle a su amiga. —En primer lugar, solo le ofrecemos una cantidad de dinero prudente y él aceptará, no va a objetar. En segundo lugar, solo vivirás con él por los dos años que te exige el contrato de matrimonio. Todo va a ser una fachada. —Estás bastante loca, es un vagabundo de la calle. Si estuvo en prisión, algo debió hacer, no puede ser inocente del todo. Tema cerrado, ese Steven está descartado y no vuelvas a mencionar a Jorge. —Bien, por lo menos permíteme hablar con él y conocerlo. —Para elegir a este vagabundo de la calle, que pueda intentar matarme en una noche para cobrar mi herencia, prefiero mil veces a Jorge y así lo asesino yo. —Tu mansión es gigante, le vamos a asignar una habitación. Lo primero que tengo planeado, es hacer un contrato de confidencialidad, donde todos los encargados de la casa se van a mantener en silencio. —Desde allí no va a funcionar. Estoy más que segura, que hay miles de personas allí adentro contando mis pasos para contarle a mi madre. —¿Por qué tu madre está tan necia por un matrimonio? Acabas de cumplir 25 años Ashley, esto es injusto. —Pues tienes que saber más. Si en 6 meses no le presentó un prometido para mí y en ese mismo periodo me caso. Me retirarán su apoyo y perderé todo lo que llevo 4 años de mi vida peleando, donde invertí mis mejores años, mi juventud, las salidas al club nocturno, conocer un buen hombre que me lleve a la luna con un buen sexo oral y lanzar mi fortuna por los aires. Esto no se puede ni nombrar. Luz hizo ese rostro que ya Ashley conocía y negó con la cabeza.
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