—No sé si esa sonrisa es contagiosa o que… —dijo Ashton viéndome, también con la misma sonrisa— Pero no puedo evitar sonreír igual. —Ni yo—estuvo de acuerdo Lety con la misma sonrisa— Como una chiquilla enamorada. Me reí y me sonrojé. —¿Pueden los dos dejar de avergonzarme? —sabía que no lo hacían con mala intención, se les veía felices de verme a mí en este plan. —Llevo mucho esperando algo así, mi niña. —Lety se acercó a mí— Y voy a disfrutarlo lo más que pueda—me depositó un suave beso en la mejilla—Descanse bastante. Asentí con la cabeza y sin chistar me dejó sola con Ashton. Me sentía muy débil y un cansancio muy grande, así que me dormí al instante que puse mi cabeza sobre las almohadas y junto a mi lado se acostó Ashton. Al otro día desperté muy descansada, ya era hora d

