—Y no quiero alejarme, pero es algo con lo que debo cumplir. —expresó alargando una mano y dejando una sutil caricia en mi mejilla que me hizo suspirar. En serio, no estaba de acuerdo con su decisión, pero él podía ir a dónde le diera la gana, no tenía poder sobre él para nada. —Sí, lo siento. Es solo que no quiero verte lejos, te voy a echar de menos un montón, Alex. —una lagrimita escapó de mi ojo. Alexander había viajado antes, pero no por tanto tiempo. Ahora resultaba diferente, seguía ahí, a mi lado, pero ya me dolía la partida. Sin verlo venir, me abrazó por los hombros y besó mi gente con mucho cariño, acurrucada a su lado estuve a gusto, respirando hondo, su olor, su almizcle personal. Perdida en ese tacto que me brinda el calor extraviado. Ahí era donde siempre quería estar, no

