Rodrigo estaba sumido en la oscuridad. Lo último que recordaba haber visto fue a Amanda que de alguna forma había salido del coche tumbado a un lado de la circunvalación, con la cabeza ensangrentada. Caminaba tambaleante, extendiendo una mano hacia él, tratando de alcanzarlo. Se confortó en saber que Anne estaba con ella y que procuraría que fuese a un hospital de inmediato. A los pocos minutos de que el vehículo se pusiera en marcha le colocaron una bolsa en la cabeza, por lo que no pudo hacer más que esperar pasivamente a que llegaran, a dónde sea que fuera. En el ínterin le ataron las manos en la espalda. Privado de la vista, con la adrenalina corriendo por sus venas todo el viaje le resultó una completa tortura. Estaba indefenso y no sabía lo que iba a pasar. Uno de sus captores le

