Una montaña de papeles, en tres días este bendito despacho se ha convertido en un cuarto de reciclaje de papel, no encuentro ni mi propia mano en medio de todo esto. Dios bendito ayudame. Marian me ha traído unos contratos, Dainan me ha traído los papeles del banco, tengo los pagarés y tengo los números de cuenta de los usureros de Labrador. Si, se supone que tenía todo divido en orden de importancia sobre mi escritorio pero ahora lo único que tengo es una maldita montaña de papeles tirados. Moriré. Lo digo en verdad, no tengo idea donde están esos papeles y maldigo que de todas las cosas que se pueden perder siempre se pierden las más importantes. Injusto. Mi vida es injusta. Miércoles es mi día libre, los primeros días de universidad han sido de provecho y he terminado también con una

