Cuando uno descubre que el mundo no es lo que siempre había creído, la madurez llega como si la edad fuera una condición para crecer y el resto formara un rompecabezas en el que utilizamos las piezas que nuestro paso por la infancia nos fue dejando y al final, el todo cobra más sentido. ¿Pero qué pasa cuando no nos dieron las piezas? ¿Qué sucede cuando nos dejan en el mundo sin mapa o nos ofrecen un manual de instrucciones en otro idioma? ¿Cómo saber qué es real y que es falso de un pasado que apenas podemos recordar? ¿Cómo se supone que se puede avanzar, si nuestros pies descalzos están atados a la contradicción de sentir que algo no está bien pero estar obligado a hacerlo? Simone no tenía las respuestas y cada vez sentía que tenía más preguntas. Había regresado con su cabeza abajo y s

