— Esto sí que es vida… — Murmuró, tratando de ocultar sus ganas de sumergirse en el agua y no volver a salir a la superficie, pero era lo suficientemente cobarde como para ni siquiera atreverse a pensar en intentarlo. Tampoco era como si un pequeño asunto como el que estaba ocurriendo mereciera su muerte. Había tanto estrés sobre sus hombros que no vio de otra que asistir a un centro profesional: Un Onsen. Nunca antes había asistido a uno, por lo que vio se trataba de un lugar donde puedes relajarte dentro de aguas termales, al que Raeliana asistió tenía temática tradicional japonesa, por lo que en cuanto entró le hicieron entrega de un hermoso atuendo japonés tradicional con predominancia del color rosa. En ese momento no pensó en nada más, ni siquiera en el hecho de que no era la úni

