—Ahora si mi amor, se terminó la espera, hoy serás mía— me dijo mientras se quitaba los bóxers y sacaba un condón de un cajón, más que listo se colocó sobre de mí, que rico sentir la calidez de su cuerpo, me besó con ternura mientras acomodaba su cuerpo entre mis piernas, yo sentí este delicioso hormigueo en mi v****a crecer a cada segundo. Tomó su v***a y me la pasó por toda la vulva, buscando donde penetrarme, después de algunos intentos fallidos, encontró el lugar, un poco brusco, me la quiso meter de golpe, obvio me lastimó y le pedí que fuera más cuidadoso, él miraba hacia abajo y me preguntaba constantemente si me gustaba así o si lo hacía más rápido, cada penetración me dolía bastante. Sentía como sí me despegaran algo por dentro con cada empujón, de pronto, sentí un fuerte dolor

