Las semanas pasaron en un ambiente de adaptación para ambos, comenzaron con una rutina de trabajo en la que Gabriel se vio obligado a pasar menos tiempo en las oficinas de los aserraderos, tanto porque sus obligaciones en la empresa de su padre así lo requerían y tanto porque no les pareció ético pasar tanto tiempo juntos en el sitio de trabajo, cada uno seguía manteniendo sus cargos y desempeñándolos con total profesionalidad y eficiencia, pero cuando estaban juntos, sobre todo para Elena, era más difícil poner atención en sus deberes laborales. La presencia de su esposo la mantenía inquieta, estaba siempre pendiente de Gabriel, de que hacía, de a dónde iba, no por celos o desconfianza, esos sentimientos habían comenzado a quedar atrás, lo hacía porque tenerlo cerca la hacía sentir inquie

