Por Ornella Se sentó él al volante y me explicó algunos comandos. Yo estaba sentada en el asiento del acompañante. -Ahora sentate vos al volante. Salimos del auto y pegué la vuelta, él me esperó en la puerta del conductor, la mantenía abierta para mí. Le llegaba a la nariz, así de altas eran las sandalias. Quedamos muy juntitos. Su mano fue directo a acariciar mi cuello, no sé en qué momento la puso allí. Su boca buscó la mía. Me besó con desesperación, su otra mano estaba en mi cintura. Quedé atrapada entre él y el auto. En un segundo sentí toda su erección en mi estomago y mi v****a ardía. Sus besos no paraban. Su mano ya estaba debajo del corpiño de mi malla. Esto no lo puedo manejar, para nada. Un gemido se me escapa. -Por favor, para... -No puedo. Me dice y lo sient

