Capitulo 3 - Max

1405 Palabras
Actualidad (febrero del 2022) MAX Sara tenia razón. ¿En qué momento nos habíamos acostumbrado a decir palabras tan importantes sin realmente sentirlas? ¿A no cumplir una promesa? ¿A no sentir la profundidad que nuestras palabras podían llegar a tener? Había crecido en un hogar disfuncional. Mi padre me golpeaba, cuando tan solo era un niño. Y mi madre sufría, día con día, teniendo que soportar el abuso verbal y físico de parte de mi padre. Lamentablemente, mi madre nunca tuvo el valor de huir de casa. Hasta que un día, mi padre nunca volvió. A pesar de la horrible persona que era, lo buscamos por años. Sin embargo, jamas supimos de su paradero. Era agridulce. Por una parte, sabía que estábamos seguros, sin aquel monstruo que se hacia llamar papá. Por otro lado, lamentaba no haber tenido un padre amoroso en mi vida. Y tendría que vivir con ello para siempre. Tendría que vivir, con las heridas que él me había causado. Heridas profundas, que tal vez a simple vista no eran notorias, pero que en lo profundo de mi alma, se encontraban lastimando, dañando la persona que era, impidiéndome el poder seguir adelante. El poder soltar el pasado. El poder perdonar. El poder enamorarme, casarme y tener una familia. El miedo me dominaba. Miedo a convertirme en el monstruo de mi padre. Miedo. Esa era la razón por la que no podía avanzar, teniéndole pavor a las relaciones, al compromiso. Esa era la razón por la que había decidido terminar con Brenda. Las cosas se habían puesto un tanto serias. Y yo, sinceramente, no estaba listo para dar pasos. No estaba listo; y no sabia si algún día lo estaría.  Amaba a Brenda, y cada palabra que le había expresado, cada: siempre estaré para ti, había sido real.  Mas, no pude cumplir mis promesas. No pude quedarme ahí con ella, para siempre. Y eso, no solamente la destrozaba a ella. Cargaba con aquella horrible culpa.  Si tan solo hubiera estado consiente del peso de mis palabras, recordando el impacto que estas tienen, no me hubiera atrevido a decirle a Brenda que siempre estaría para ella.  Ahora me odiaba, y yo tenia que vivir, fingiendo que su odio hacia mí, no me lastimaba. —¿Podemos hablar?—le pregunté a Sara, a la hora de descanso, mientras ella trataba de sacar algo de la maquina expendedora.  —Claro, ¿todo bien? —Si. Es solo que me quede pensando en lo que decías hace un rato. Y veras, quiero ser sincero contigo—expresé, mientras Sara abría sus ojos, prestando atención—Amo a Brenda, y nunca deje de hacerlo. Pero.., hay algo que no me deja avanzar del todo con ella, y es por eso que terminé la relación. Sin embargo, me cuesta saber que no pude cumplir el hecho de que siempre estaría ahí para ella. —Tranquilo, creo que todos en nuestras vidas hemos fallado al no cumplir del todo con aquellas promesas—repuso Sara, lanzándole una mirada al chocolate que había sacado de la maquina expendedora—Pero, no lo entiendo. Si amas a Brenda, ¿por qué razón decidiste terminar con ella? —Por cobarde, por miedo, por tonto, por estupido.. —A ver, ya—me interrumpió Sara—Tampoco vas a solucionar nada insultándote, pero si puedes hacer algo expresando todo lo que sientes a Brenda. Expresando tus palabras, dejándolas salir del corazón—volvió a decir, sintiendo cada palabra salir—Créeme, te lo digo por experiencia, conocí a un chico, que se encontraba en una situación similar a la tuya, y por el miedo que le daba su propio pasado, perdió a una persona importante, que lo amaba con locura—Titubeo—. Así que, no dejes que el miedo o las heridas del pasado te separen para siempre de quien es el amor de tu vida.  Supuse que aquel chico que Sara menciono, era un amor de su pasado. Y que aquella persona importante, que lo amaba con locura, era la mismísima Sara.  —No soy bueno diciendo las cosas que siento—dije, sintiendo una ola de nervios invadirme. No me gustaba decir las emociones o pensamientos que me atravesaban. Lo veía innecesario. —Lo supuse—dijo Sara—pero no por eso vas a dejar que todo simplemente se vaya al caño. ¡Si todavía amas a Brenda, tienes que dejar el miedo a un lado y decirle todo aquello que sientes!—comenzó a gritar Sara, llamando la atención por los pasillos de las oficinas—Vale la pena decir cada palabra que invade nuestros corazones, no puedes dejar que simplemente se olviden aquellas emociones que tienes atoradas dentro de ti, porque si no, te vas a estancar. Estancar en tu propia miseria. Y aunque sientas que la voz te tiembla, mientras le dices todo lo que sientes a Brenda, aunque sientas que su mirada te pesa, y que vas a llorar o te vas a orinar, por toda la ola de miedo sobre ti, vale la pena seguir y seguir expresando, porque creo que si amas a alguien, no puedes permitirte dejar las cosas así como así. ¡Tienes que actuar! Con alguien como Brenda vale la pena traspasar todo ese miedo existente dentro de ti. De un momento a otro, las palabras de Sara retumbaron dentro de mí, así acomodándose entre cada sílaba y vocal, logrando tener sentido. Sí, tenia problemas. Tenia heridas. Llevaba cargas del pasado, que tal vez llevaría cargando conmigo el resto de mi vida. Pero, ¿quién no estaba roto? Todos lo estábamos.  Lance una mirada a mi alrededor, observando a cada persona que deambulaba por los pasillos. Observe a Johny Perez, director de marketing de la empresa. Sus ojos se veían rojos. Su cara lucia pálida. Sin vida. Y daba bostezos, con cada paso que este avanzaba. Parecía que había tenido una mala noche. Y no solo eso, si no que se sabia, que su esposa lo había abandonado por un hombre mas rico que él. Eso era triste y decepcionante. Mas ya habían pasado 5 años de lo sucedido, y él no había logrado pasar pagina de aquel acontecimiento. No había logrado seguir con su vida. ¿Por qué? Por miedo. Y sinceramente, yo no quería terminar como Johny Perez. Sin vida. Sin propósito. Y solo por haberse quedado estancado en el pasado. Él, al igual que yo, al igual que todos, estaba roto, sin embargo, había decidido quedarse en medio de su propia miseria, sin avanzar, y todo por miedo. Por el mismo miedo que todos podríamos alguna vez cargar, al querer dejar los días del ayer atrás, y empezar una nueva aventura. Yo quería dejar mi miseria atrás. Mis miedos atrás. Mis días del ayer atrás.  —Gracias, Sara—le agradecí, por tan increíble revelación. Sara era una buena amiga. Una buena jefa. Buena persona. Mas, podía ver cómo llevaba una mirada un tanto triste. Siempre tenia preguntas existenciales. Preguntas sin respuestas. Y todo, para tapar aquel dolor, aquellas heridas, que formaban parte de ella. Se notaba claramente, que había vivido una situación similar, a la mía con Brenda, con aquel desconocido chico que había mencionado con anterioridad. Y todavía era algo que le dolía. Lo podía ver en sus ojos. Era por eso, que sus palabras motivadoras, me habían llegado tanto. Porque sabia que decirme. Sabia como era pasar por una situación así. No solamente lograba comprender el lado de Brenda, o cómo podía llegar a sentirse, si no también, lograba comprender mi lado, y como yo, podía llegar a sentirme.—No te conozco mucho, pero esto también deberías aplicarlo para ti. No dejes que las falsas promesas, que alguna vez te hicieron, te dejen un herida en tu interior, provocándote un miedo a la acción de amar, así convirtiéndote en una versión mía y de las mismas personas de tu pasado—seguí diciendo, mientras Sara clavaba su mirada sobre mi, atenta a cada palabra que decía.  Habíamos tenido una interesante conversación, frente a la maquina expendedora, en medio de los aburridos pasillos de las oficinas, donde la gente trabajaba, y se incorporaba a su monótono día de labor. Una interesante conversación, que sin duda me había impulsado a dar el primer paso para soltar todos mis miedos. Para finalmente, dejar el pasado donde pertenecía. Atrás. Lejos de mi porvenir.  
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