No me gusta bailar

936 Palabras
La luna estaba alta en el cielo, el hotel seguía iluminado, toda la boda parecía interminable, el padre de Lucas, el Sr. David, estaba lleno de emoción, un suave movimiento de su mano, la banda de música en vivo comenzó a cambiar el estilo de la música, la elegante música de baile redondo comenzó a flotar, David hizo un gesto a Lucas, indicándole que se acercara. Lucas se adelantó sin mediar palabra, su rostro inexpresivo, como si no fuera el protagonista de hoy. - Lucas, ¡lleva a tu señora a un baile! ¡Tu madre siempre ha sido una buena bailarina! David era todo sonrisas y le dio unas suaves palmaditas en el hombro a Lucas. Lucas frunció el ceño, sin dejar rastro de su cuerpo, obviamente sin querer tener contacto físico con su propio padre. - No le interesaba. David ignoró las frías palabras de Lucas, le pasó ambas manos por los hombros y, con una mirada paternal y cariñosa, continuó - Buen hijo, ¡todos te están esperando! Vi que la cara de Lucas era profunda y parecía estar muy impaciente, así que me apresuré a cogerle del brazo, le apreté la mano y le hablé en tono alegre. - Cariño, vamos a bailar. Me reí y le fruncí el ceño, intentando que tuviera paciencia, que no perdiera los nervios con David y que hiciera la escena más fea. Al fin y al cabo, la señora Linda estaba a mi lado, tapándose la boca y observando la broma. No sé cuál es la extraña idea de su padre David, ¿tanto quiere ver bailar a Lucas? Si tiene tantas ganas de verlo, ¿por qué no va a bailar con Lucas usted mismo? ...... Puse los ojos en blanco en mi corazón. Lucas gruñó y finalmente se volvió hacia mí y me extendió la mano, invitándome a bailar. Sonreí y le ofrecí mi mano, y me acerqué a él de forma delicada, pero me susurró al oído. - No sé bailar. Levanté las cejas, ¿tu familia no es muy rica, de educación aristocrática no sabe bailar? - No me mientas. - No me gusta bailar. Él me miró con una mirada inocente, pero su mano fue muy estándar en la posición de mi omóplato, el tramo general, y no como él no podía bailar. Tal vez hay alguna razón que realmente no quiere bailar. - Usted acaba de fingir un poco, mover los pies un par de veces, vamos, que el primer paso del pie izquierdo. Dije con impotencia, y no quise forzarlo. Todo el mundo tiene algo que no quiere hacer. Lucas tomó el pie izquierdo, mi pie derecho hacia atrás, bailamos al ritmo de la música, el ritmo es a la vez armonioso y sincronizado, como si un par de siameses. Este entendimiento sin palabras hizo que el ambiente entre nosotros cambiara sutilmente, y se sentía como si estuviéramos cada vez más cerca el uno del otro. Mientras todos estábamos inmersos en esta delicada atmósfera, David aplaudió alegremente, atrayendo la atención de la mayoría de la gente. Su apuesto rostro parecía no haber sido tocado por el tiempo, se inclinó levemente hacia la señora Linda y le extendió una invitación, Linda entonces tomó su mano con una dulce sonrisa y comenzó a bailar lánguidamente, inmersa en ella, olvidándose de mirar nuestras bromas. No hubo tormenta, y los invitados bailaron uno tras otro al ritmo de la música, las luces comenzaron a atenuarse y todo parecía armonioso y embriagador. La música se volvió más relajante, Lucas cambió de ritmo, rodeó mi cintura con sus brazos y, en lugar de bailar de salón, nos abrazamos y nos balanceamos lentamente al ritmo de la música. Aunque siempre es inexpresivo con los demás y no dice mucho, en este momento siento que es alto y amable, y su cuerpo desprende un olor tranquilizador, que da un poco de apoyo a mi cuerpo cansado. - Hoy estás muy guapa. La voz de Lucas aparece por encima de mi cabeza, tan baja que resulta embriagadora. - Gracias. - ¿Gracias por qué? Levanté la vista hacia él. - Por mucho. Él sonrió suavemente y no dijo mucho. Estaba un poco tímido y feliz, mi corazón se sentía como si estuviera lleno de miel, un toque de dulzura. - Tienes un buen ojo. Respondí con una sonrisa, una pausa en mis pies, si él no hubiera puesto su brazo alrededor de mi cintura, habría torcido el pie. Después de llevar todo el día los tacones altos, estaba realmente cansada e incómoda. - Vamos, déjalos en paz. ¿Está bien así? Los invitados están todos absortos en la fiesta ahora. Al ver mi mirada de sorpresa, Lucas dijo. - Sean lo que sean, no importa. Sinceramente, ¡eso creo! Al ver mi mirada de aprobación, Lucas me tomó de la mano y me guió a través de la multitud que bailaba. - Oye, ¿a dónde vas? De repente, la voz de un hombre vino de al lado nuestro, y resultó ser el buen amigo de Lucas, Frank, que estaba cotilleando y venía hacia nosotros. - Nos vamos de aquí. Disfrutad de vuestro baile. Lucas alargó la mano para detener a Frank y siguió tirando de mí. - Lo siento. ¡Cómo puedes hacer esto! - ¡Cuida de Judy por mí! Le devolví el saludo con una gran sonrisa en la cara. Iba cogida de la mano de Lucas, caminando entre la multitud, y todo tipo de caras jugaban al revés frente a nosotros, y me hacía sentir como si me fugara. Fue increíble ..... Y... Hermoso.
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