8

1100 Palabras
Hoy es el noveno día y nuestra boda está prevista para tres días después. Mi rutina diaria estos días ha sido dormir, mirar flores y plantas, ir al hospital a hablar con mi padre, escuchar a Judy regañar a Lucas por ser un villano traicionero, y hablar de casarse pero apenas visitarme. No volví a verlo, salvo el día de la prueba de mi vestido de novia. No tenía que preocuparme por la boda en absoluto, su familia tenía sus reglas y etiqueta, sólo necesitaba que la gente estuviera presente y siguiera las indicaciones del maestro de ceremonias y nada saldría mal. Eso es lo que me dijo Jack con cara de palo. Era por la mañana, el sol brillaba y yo estaba sentada perezosamente en el columpio del pequeño jardín, junto a Judy que estaba sentada bajo el cenador con su café y decía. - Dices que este jardín es muy bonito, parece un patio medieval, no pensé que fueras a ser la dueña de este lugar pronto. - De todos modos, sólo ...... - Buenos días, joven maestro. La voz de Jack llamó mi atención y me tragué mis palabras y giré la cabeza para mirar hacia atrás cuando un hombre de aspecto muy fuerte apareció no muy lejos. - ¿Oh? ¿Sólo qué? El hombre hablaba en tono burlón, sólo que con un azul oscuro bajo los ojos y un poco nublado que no parecía muy adecuado para su fuerte físico. ¿Se supone que éste era el hermano no tan brillante que había empujado a Lucas al mar? ¿Qué está haciendo aquí? - De todos modos, es sólo una propiedad. Me levanté y sonreí en respuesta. - Ja, ja, ja, tienes un gran apetito. Dio una palmada, como si le hiciera gracia mi comentario. Parecía un hombre de mente sencilla con buenas extremidades, y era bastante fácil de engañar. - Esto no es nada para el Grupo NewBay. Añadí. - ¡Exactamente! ¡Tengo varios otros lugares como este! Podría pasarme media vida con este activo. Parecía presumido, y al final me dio una palmadita en el hombro para mostrar su aprobación de mis palabras. Maldita sea, eso fue fuerte .... Me dolió. Todavía sonriendo, continué. - Realmente no es rival para el maestro más joven. - Eres bastante sensato, a diferencia de mi señora, que sólo sabe decirme que vaya menos al casino cada día, pero ella misma sólo compra bolsos y zapatos. El joven maestro murmuró, aparentemente sin darse cuenta de que había dicho la palabra casino en voz alta. ¿Podría ser que estuviera apostando? Es una sangría interminable de dinero, y por su aspecto probablemente apueste mucho de día y de noche, de lo contrario no parecería tan deprimido. - La señora le está haciendo un favor. Lo dije de manera informal, le hice un gesto y luego le hice un gesto a Judy para que volviera a la habitación conmigo. No tenía sentido hablar demasiado con él en este momento. - Estoy deseando ir a tu boda, pero mi mujer está embarazada. Me detuve en seco, desconcertado por las palabras, y sólo pude preguntar. - Si no recuerdo mal, Su Señoría no les pidió que hicieran una carrera para ver quién daba a luz más rápido. - Mi madre le había dicho a mi padre que era justo que quien tuviera el primer hijo tuviera el primer derecho de sucesión. Dijo con suficiencia, con la boca sonriendo detrás de las orejas. Así que quiso venir a contarme la "buena" noticia, para lucirse delante de mí de forma descarada. Era casi como si llevara escrito en la cara que no tenía intenciones. Suspiré suavemente. - ¿Estás bien? ¿Qué herencia? ¿Qué pasa con el bebé? ¡Maldita sea! Antes sólo le había dicho a Judy que Lucas había utilizado su matrimonio para ayudar a pagar mis deudas, no sobre la herencia o tener un bebé, y no quería que se preocupara demasiado. - ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Pensé que podías salirte con la tuya con sólo casarte! Judy se mostró muy sorprendida por mí y me preguntó, sujetándome el hombro. - ¿Aún vas a darle un bebé? ¡Sólo tienes 25 años! ¿Con quién va a estar el bebé? Miré a la cada vez más agitada Judy y cerré la puerta tras de mí, haciéndole un gesto para que bajara la voz. - Tómalo con calma... Esa fue una de las condiciones de nuestro matrimonio, tener un hijo para ayudarle a conseguir su herencia. La abracé y le di unas suaves palmaditas en la espalda, tranquilizándola con una voz suave. - No pasa nada, soy un nadador guapo y rápido de todos modos, tener hijos no me afectará mucho, ¡y no olvides que fui un as del salvamento en la playa de Kenny el año pasado! Bromeé con ella, burlándome en un tono más ligero, no quería que Judy se preocupara por mí, es mi mejor amiga. - Sois los mejores. Nunca seas condescendiente contigo mismo .... Judy me miró con angustia y yo sonreí. - Puedo cuidar de mí mismo. Hablé con Judy mucho más, sobre mis antiguos sueños, mis antiguas relaciones, mis antiguos amigos, mi antigua vida... Los dos estábamos llorando y riendo, y ni siquiera queríamos almorzar. A las cuatro de la tarde, Judy tuvo que irse a casa y, cuando se iba, me cogió la mano y me dijo. - Pase lo que pase, serás la novia más hermosa. Sonreí y me despedí de ella con la mano. No era pesimista, la vida no estaba destinada a ser fácil, tal vez sin importar el camino que empezara, eventualmente conocería a alguien para casarme y tener hijos, así que tal vez sólo los conocí temprano y era un poco diferente a los demás. Eso no me derribará. Lo trataré como una experiencia especial y disfrutaré de la boda, feliz o no, y estaré radiante y brillante. Y lo del embarazo, lo trataré como si fuera una noche con un chico guapo y disfrutaré del sexo, luego, aunque encuentre un vaquero no puedo encontrar esa calidad. Sin embargo, no he encontrado ninguno. En cuanto al bebé, si Lucas está dispuesto a reconocer mi relación con el niño en el futuro, cumpliré con mi deber de madre, y si no, entonces viviré mi vida sola y bien. Si soy fuerte, nada de esto será un problema, ¿verdad? Pensar en esto me hace sentir mejor y siento que el camino que tengo por delante es más brillante. ¡Vamos Mónica!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR