—¡Una ambulancia! — gritaba las personas. Joseph sentía un dolor en su hombro pero a como pudo se levantó y buscó a Emma con la mirada, la vio y de inmediato se asustó con lo que vio, había un charco de sangre en el piso, Amaris estaba tirada a la par de Emma y Tony se levantaba y miraba a su alrededor, su mirada y la de Joseph se encontraron. Ambos corrieron hacia las mujeres que amaban, a los lejos se escuchaban las sirenas de las ambulancias. Más allá había dos personas más, tiradas en el suelo. —Emma mi amor, despierta. —Mamá, mamá por favor abre los ojos. —Necesitamos espacio amigos — dijo uno de los paramédicos, quien observó la herida de bala en el hombro de Joseph — Usted también tiene que atenderse. —Primero quiero saber como esta mi esposa y mi hijo. — pero en realidad se

