EPÍLOGO Cinco años después —Señor Henderson —Frank entra en mi despacho y aunque trata de disimular una sonrisa no puede. —¿Qué pasa Frank? —Dorian Coleman, se ahorcó hoy en su celda. Sabía que no era bueno desear la muerte de nadie, sabía que todo lo que había pasado durante 5 años no debía pasarlo nadie, pero él no era una persona por la que sentir lástima y yo se lo había advertido, nadie se mete con su familia y se libra como si nada. Henderson mando a que le cortaran su m*****o, lo hicieron parecer una riña de celda, lo violaban dos veces al día, todos los días, lo golpeaban, incluso dos de sus dedos se los habían arrancado, pero en eso él no tuvo nada que ver, sólo en lo demás, ah, y en que hizo que casualmente apareciera una cuerda en su celda, al parecer
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